Coche de segunda en Barcelona: comenzando por el pie y terminando en la rueda

En épocas antiguas, el principal medio de locomoción de la gente eran sus propios pies, lo que es excelente para estar en forma pero, no muy práctico a la hora de cubrir grandes distancias rápidamente. Con la llegada de la agricultura y la domesticación, diversos animales como caballos, camellos, elefantes y burros pasaron a ser una opción fiable de movilización.

De ese modo, el jinete podía avanzar sin cansarse excesivamente, y en muchos casos llevando mayor peso, ya fuera en la montura misma o en una carreta halada por la bestia de carga. Esa alternativa era más veloz; no obstante, un animal requiere de alimentos y cuidados para mantenerse sano, lo que resulta caro o es al menos, un proceso arduo.

Fue con la invención de los motores de combustión interna que realmente se dieron pasos acelerados en la tecnología del transporte. Porque aun cuando una máquina también necesita cierto mantenimiento rutinario para que funcione a la máxima capacidad, este no es continuo.

Y así llegaron con gran impacto los trenes, barcos a motor, aviones, submarinos y especialmente los autos. Lo que notamos al dar un vistazo a la calle y comprobar que mucha, si no es que toda, la vialidad está diseñada para el cómodo desplazamientos de los vehículos, en ocasiones con preferencia sobre los transeúntes.

Y aunque adquirir uno no se puede decir que sea tan fácil ni barato, poseer un coche de segunda en Barcelona, es posible con relativo poco esfuerzo. Enfocarse en dicho objetivo vale la pena, principalmente si por el trabajo u otras razones deba hacer largos recorridos o transitar rutas no cubiertas por el sistema público.

De esta manera ahorrará a diario tiempo y dinero, mejorando considerablemente su vida; mientras espera por los nuevos desarrollos tecnológicos que proveerán en el futuro métodos diferentes para transportarse de un lugar a otro.

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